Día Mundial de la Salud: hablemos de depresión

07 de abril de 2017, 07:39.

Día Mundial de la Salud: hablemos de depresión

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El Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de abril de cada año para conmemorar el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud, y ofrece una oportunidad única para movilizar la acción en torno a un tema de salud específico que preocupe a las personas de todo el mundo.

El tema de este año es la depresión, teniendo en cuenta que afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales en todo el mundo. Provoca angustia mental y afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia y los amigos y sobre la capacidad de ganarse la vida. No obstante, la depresión se puede prevenir y tratar. 

La psiquiatra del equipo de salud mental de DAMSU, Malén Mendieta nos habla de la depresión para comprender esta enfermedad, cómo puede prevenirse y tratarse para contribuir a reducir la estigmatización asociada a la enfermedad.

¿Qué es la depresión?

La depresión es uno de los trastornos mentales que se observa con mayor frecuencia en los servicios primarios de salud; sin embargo muy a menudo no se la reconoce y los pacientes sólo reciben tratamiento para sus dolencias físicas pasándose por alto este diagnóstico. Esta falla en su detección lleva a un sufrimiento humano muy grande que podría aliviarse considerablemente si se realizara una identificación temprana y precisa de este problema ya que hay tratamientos específicos según la gravedad en la presentación.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2020 se prevé que la depresión sea la segunda causa de incapacidad en el mundo, sólo detrás de enfermedades como los infartos, insuficiencia coronaria o accidentes cerebrovasculares.

La depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. Quienes han pasado por circunstancias vitales adversas (desempleo, luto, traumatismos psicológicos) tienen más probabilidades de sufrirla. A su vez, este padecimiento puede generar más estrés y disfunción, y empeorar la situación vital de la persona afectada y, por consiguiente, la propia depresión.

Hay relaciones entre la depresión y la salud física; así, por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares pueden producirla, y viceversa.

¿Qué síntomas deben buscarse cuando se sospecha una depresión?

Además de la tristeza sin razón aparente, de una gran pesadumbre o decaimiento físico y emocional, o de incapacidad para disfrutar de las cosas de las que antes se disfrutaba, se deben investigar otros síntomas tales como pérdida del apetito y de peso, dificultad para dormir, cansancio físico, disminución en el interés sexual, dificultad en la concentración mental, ideas de muerte, e ideas o intentos de suicidio.

Existe una mayor probabilidad de que un paciente sufra depresión si además de tristeza y decaimiento, existen dos o más de estos síntomas. Esta es la forma no psicótica de la depresión; significa que el paciente está deprimido pero no tiene síntomas que indiquen una psicosis (delirios o pensamientos alterados e incoherentes, alucinaciones que son generalmente auditivas). En la condición que se conoce como una depresión psicótica, el riesgo de suicidio es muy alto y se debe tener presente para tomar las medidas preventivas que sean necesarias; estos pacientes deben ser enviados de inmediato, si es posible, a un médico u hospital psiquiátrico.

¿Qué podemos hacer frente a esta patología?

Está demostrado que los programas de promoción y prevención reducen la depresión. La promoción de la salud mental tiene como objetivo la protección, el apoyo, el soporte emocional y el bienestar social, así como crear las condiciones individuales, sociales y ambientales que permitan el desarrollo psicofisiológico óptimo, con el mayor respeto por la cultura, la equidad, la justicia social y la dignidad personal.  Hoy ya es posible la prevención de los trastornos mentales mediante intervenciones relacionadas con la crianza y los cuidados tempranos, las ayudas psicológicas y psicosociales individuales y familiares, y mediante métodos psicoeducativos orientados al aprendizaje del afrontamiento de situaciones vitales estresantes (evitando la medicalización de la vida cotidiana). Todo ello puede realizarse de forma eficaz, eficiente y segura en todas las etapas vitales y, especialmente, en la primera infancia, la edad escolar y la adolescencia, y en la mujer durante el embarazo, parto y puerperio.

La depresión puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. Por el contrario, promocionar conductas de salud mental y prevenir su aparición, así como la detección temprana posibilitan disminuir su prevalencia o en el caso de que ya se padezca, evitar una gravedad mayor con el consiguiente padecimiento que esto implica para la persona y su entorno cercano.

En los consultorios Internos de DAMSU se encuentra el “Consultorio de Orientación en Salud Mental de demanda espontánea”, los días Jueves de 8 a 11 h (se recomienda concurrir antes de las 11 hs ya que la duración de las consultas es  relativa a cada caso en particular y a su necesario abordaje).

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